Prisiones italianas: Carta del compa Michele Garau después de su traslado a la cárcel de Piacenza

Michele Garau forma parte del grupo de compas represaliadxs por la operación del 3 de junio de 2014 en Turín contra el movimiento de resistencia a los desalojos. El 20 de septiembre fue trasladado desde la cárcel de Asti a la de Piacenza. Sigue la traducción al español de un breve extracto de su carta:

Piacenza, 20 de septiembre de 2014

Después del traslado de Andrea [Ventrella] por ves a saber que objetivo, aquí está mi turno, a sólo un día de distancia. No sé si los tres informes disciplinarios contra mí, la cuestión de las concentraciones de apoyo y el periódico Quartoinferiore266 pueden haber influido, pero ayer me hicieron preparar mis cosas y me metieron dentro de un vehículo blindado. Salí de Asti cerca de las 15:00, y a las 17:00 ya estaba en Piacenza.

De los objetos que tenía en mi posesión, me permitieron llevar en la celda meramente una pequeña parte: tres pares de calcetines, tres camisas, tres libros, etc. ¡Mis airadas protestas y la pretensión de tener una copia escrita de las reglas internas me valieron la respuesta del carcelero inspector que me informó que: ¡las reglas internas no existen!

El límite a la disponibilidad de mis pertenencias fue justificado como restricción necesaria para repartirse espacios pequeños, aunque me encuentro solo en la celda. Las dimensiones son casi las mismas que en Asti y Turín, pero las condiciones higiénicas, el estado de la estructura y el mal funcionamiento general son casi peores que las del sector de ingreso de la cárcel de Le Vallette (en Turín).

Todavía tengo que enterarme mejor de la situación general, pero puedo describir brevemente el módulo:

Se trata de un pasillo muy sucio con 20 celdas habitadas y 5 en desuso, todas están de un lado del pasillo, cada una para dos personas. El estado de los muebles es pésimo, los baños tienen como puerta un pedazo de chapa ondulada, mientras que hacen falta incluso los objetos más básicos para la limpieza, tales como cubos, trapos o escobas utilizables.

Del otro lado del pasillo, hay un lavado maloliente, descascarado y completamente cubierto de moho, un pequeño cuarto sin adornos, con un viejo futbolín roto y una mesa de ping-pong, además de otro cuarto con un frigorífico y colchones podridos colocados sobre el suelo.

Por fin, en el medio del pasillo, del lado de las celdas y más o menos delante de la garita, hay duchas, pero el agua corre casi siempre fría. En este antiguo pabellón hay seis módulos. Casi me olvidaba: en las ventanas hay rejas de cuadradillo, de tamaño inferior a un centímetro.

Bueno… He pasado de una sección destinada a condenados, que estaba en óptimas condiciones, a una para presos que siguen bajo juicio, que a pesar de estar abierta, es realmente desastrosa. Parece como si comenzara de nuevo mi encierro.

Por supuesto, en un par de días me voy a acostumbrar, no hay problema… no nos hemos quejado hasta el momento y no vamos a empezar ahora, porque no tenemos motivos. Estoy de buen humor, en buen estado de salud, y con la intención de mirar a mi alrededor, para superar la desorientación inicial y evaluar como organizarme para mi estancia aquí.

Michele

Para escribir al compa:

Michele Garau
C.C. strada delle Novate, 65
29122 Piacenza
Italia